El Consejo Económico y Social (CES) urgió ayer a las instituciones y agentes sociales a abordar un debate que permita adoptar medidas frente a los efectos negativos que genera el creciente envejecimiento de la población. Entre las posibles soluciones, el CES destacó la inmigración y las políticas de fomento de la natalidad.
Esta es una de las conclusiones del estudio El impacto económico y social en la CAV de la evolución demográfica prevista, que recordó que la reducción de la población en edad de trabajar y el envejecimiento tienen un impacto en la sostenibilidad del Estado del bienestar y requieren una respuesta "global, concreta y transversal".
El informe prevé que para 2020 la población por encima de los 64 años crezca en un 22,7%, mientras que quienes están en edad activa (de 16 a 64 años) caerán un 4%. Además, las tasas de natalidad permanecerán bajas, por lo que el CES apunta que solo la inmigración y las políticas de fomento de la natalidad podrían revertir esta situación.
El Consejo añade que la reducción de la población en edad de trabajar obliga a replantear las políticas de empleo; desarrollar medidas que fomenten el adelanto de la entrada de los jóvenes en el mercado laboral y la integración de las personas inmigrantes en él.
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